domingo, 10 de noviembre de 2013

Dejamos de controlar cada punto, cada coma para que la vida nos domine, nos lleve, nos golpee y nos enseñe. Con cada batida, con cada oleaje, con cada tormenta, crecemos. Nos hacemos fuertes, la coraza brilla a la luz del sol y somos invencibles. La mortalidad es efímera, la batalla está ganada. La lucha interna desparece y es en ese momento cuando el despertar es renacer, cuando la mañana se convierte en victoria, cuando la gloria del ganador estalla en el pecho, cuando la sonrisa se turba convirtiéndose en mueca eufórica...cuando el poder lo es todo. Bandazos de movimiento, efecto del elixir mejor guardado. Reinventarnos, darnos cuenta de que la vida no acaba ahí. Recordar. Pisar el pasado y seguir avanzando. Soñar. Es en ese momento en el que te crees tu propia realidad cuando la vida se convierte en extraordinaria. Y entonces sólo es necesario tener a alguien con quien compartirla.

1 comentario:

  1. Es en ese momento en el que te crees tu propia realidad cuando la vida se convierte en extraordinaria.


    :)

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