domingo, 10 de noviembre de 2013

A mi ángel de la guarda.

Me gustaría que volvieses y que estuvieras junto a mí cuando nos vencen las batallas. Me gustaría que me dieses la mano y notar el tacto frío de tu piel. Me gustaría entrar en casa y encontrarte en el salón. Me gustaría volver a oír tu voz. Me gustaría que me regalases una de tus sonrisas. Me gustaría ver tus ojos expectantes escuchando mis historias de aventuras. Me gustaría volver a oír el sonido de tu caminar. Me gustaría no dejarte escapar. Me gustaría abrazarte y escuchar tu risa. Me gustaría que la vida no hubiera tenido tanta prisa por atraparte y que aún abrocharas los botones de mis camisas antes de guardarlas en el armario. Me gustaría dejar de llorar. Me gustaría que existiesen los milagros porque entonces tú serías el mío y mis deseos se harían realidad. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario