martes, 19 de noviembre de 2013

Imanes que se atraen. Los polos opuestos. Decibelios irritantes desgastando el intelecto. La inteligencia ahogada en los grados del divertimento. Burbujas acariciando el paladar sediento. Saborear una novela de la que conoces el argumento. Miles de folios apilados sin orden ni concierto. Unas botas desgastadas de tanto saltar entre corazones latiendo al mismo tempo. Un corazón caminando sin rumbo bajo la lluvia de un lamento. Las manos rudas, ásperas. La madera de saúco. El miedo a lo eterno. Los ojos enrojecidos por el humo de la nube de los sueños. Las promesas incumplidas y los te quieros dichos sin mucho sentimiento. La magia, lo épico, lo inmaterial. Los hechos. La tormenta que deja sitio a la calma. Los nervios antes de un decisivo momento. Las decisiones tomadas sin mucho fundamento. Lo fundamental del amor, sentirlo devuelto. El amor a uno mismo, el cariño del auto-conocimiento. Conocer nuevos lugares, viajar en el tiempo. El tiempo que se tarda en dar la vuelta a tu universo. El universo que cambia asolado por el desconocimiento. Mentir sin ser responsables de ello. Y en medio de la espiral, tus labios cálidos esperando sentir mi aliento.



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