Eres mi nudo de corbata. A veces me aprietas, me ahogas, no me dejas respirar. Otras veces me envuelves, me rodeas con tu cuerpo y me haces sentir elegante. El resultado final es que nunca sobras, siempre hay ocasión para lucirte, excepto los domingos. Los domingos te quiero de encima tan pronto como me sirvo un café y volvemos a vernos cada lunes a eso de las diez.
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