viernes, 31 de octubre de 2014

sábado, 13 de septiembre de 2014

Caminaba de vuelta a casa. Caminaba mirando a su alrededor sin detenerse en nada en concreto. Y el sol de septiembre le bañaba la cara. Era una sensación dulce. Las copas de los árboles bailoteaban animadas con torpeza, como el primo que te saca a bailar en una boda pero es demasiado alto para seguir el ritmo acompasado. Sus pies decididos por el camino que otras tantas veces había andado y desandado. Se dio cuenta a medida que avanzaba que el aire que respiraba cambiaba a cada segundo, que los nudos que le ataban a esa casa eran tan frágiles que podía deshacerlos sin necesidad de mucho esfuerzo y atarlos a otro lugar. Las raíces que le sujetaban a la tierra se secaban al contacto del mismo sol que le acariciaba la piel. Era extraño, confuso. Crear un hogar como lo llaman no es otra cosa que sentirte en casa aunque no lo sea. Tu casa puede ser unos brazos que te envuelven y te protegen haciéndote sentir fuerte, unas manos agrietadas que conoces y recorres con las yemas de tus dedos con los ojos cerrados y la boca entornada, sonriendo al contacto de las terminaciones nerviosas acariciándote las entrañas. Nada es eterno, todo avanza. El cambio, el desconocimiento es el que aterra a algunos y es motor de movimiento para los soñadores despiertos.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Alejandro Jodorowsky dijo una vez: "Cuando te acaricié me di cuenta de que había vivido toda mi vida con las manos vacías."

sábado, 23 de agosto de 2014

Mi existencia ha estado enamorada de esta canción desde antes de latir.

"Si me das a elegir entre tú y la riqueza, con esa grandeza que lleva consigo, ay amor, me quedo contigo. Si me das a elegir entre tú y la gloria para que hable la historia de mí por los siglos, ay amor, me quedo contigo. Pues me he enamorado y te quiero y te quiero y sólo deseo estar a tu lado, soñar con tus ojos, besarte los labios, sentirme en tus brazos, que soy muy feliz. Si me das a elegir entre tú y ese cielo donde libre es el vuelo para ir a otros nidos, ay amor, me quedo contigo. Si me das a elegir entre tú y mis ideas que yo sin ellas soy un hombre perdido, ay amor, me quedo contigo. Pues me he enamorado y te quiero y te quiero y sólo deseo estar a tu lado..."

viernes, 15 de agosto de 2014

Le gustaba encender siempre una vela mientras componía. A veces dejaba que ardiera durante horas, otras veces eran sólo unos minutos. Y cada vez que la soplaba y la llama se extinguía el olor a cumpleaños inundaba sus pulmones transportándolo a recuerdos felices, a deseos anhelantes por cruzar la meta.

miércoles, 30 de julio de 2014

Aires de dificultad.

Me despertó su llanto. Era un canto tan hermoso que no me importaba interrumpir mi sueño para hacerle callar. Le mecía en silencio y juntos nos conseguíamos apaciguar. Le apreté contra mi pecho y noté su respiración junto a la mía. Olí su piel. Él enroscó sus diminutos dedos alrededor de mi pulgar y me miró entre parpadeos. Sonreí a mi pequeño tesoro y lo estreché más fuerte. El latir de su corazón me emocionó. No contuve mis lágrimas. Bañé su rostro y torció el gesto, yo sonreí. Le canté entre susurros.

Soñé tan cierto que por un momento ansié despertar. Sabía que algo no encajaba, había demasiada oscuridad. Me faltaba el aire. Grité en la noche en calma.

-Cariño, tranquila. Es una pesadilla, estoy aquí- Su voz me devolvió a la realidad.
-Era tan real-mis ojos se llenaron de lágrimas. Él las recogió una a una con sus dedos índice y pulgar.
-Pequeña, ojalá pudiera curar tu dolor- pasó su mano por mi vientre acariciándome con infinito amor.
-No es justo, no para mí. Llevaba tanto tiempo decidiendo su nombre, esperando ver el color exacto de sus iris, imaginando la vida con él o con ella-lloré desconsoladamente. El me abrazó tan fuerte que su comprensión me traspasó de lado a lado.
-Encontraremos la manera. Confío en ti y con eso me basta-dijo él.
-Yo ya no creo en nada, ¿por qué la vida es tan traicionera?
-Ojalá pudiera hacer algo.
-Podrías tenerlo tú- pasé del llanto a la risa y de la risa al llanto.
-Oh, cariño, ojalá las cosas fueran fáciles por una vez. Estoy seguro de que lo conseguiremos. Mírame-levantó con su mano mi barbilla poniendo mis ojos a la altura de los suyos- eres tan fuerte que a veces incluso me asustas. Seguiremos luchando por nuestro sueño, estaré contigo siempre. Esto no es una promesa vacía, es un hecho. No me imagino la vida sin ti. Dicen que de todo se aprende y que lo que ayer nos parecía muy importante mañana es sólo pasado pero esto no es así. No me podría permitir olvidarte. Quiéreme eternamente porque te juro que me perdería sin tus buenas noches, sin tus caricias, sin tus pecas revueltas, sin tus sonrisas alegrándome cada día.

Le besé en los labios. Una dos y diez veces.

-Voy a intentar dormir.
-¿Quieres volver a verle?
-Nada me gustaría más ahora mismo.

Me abrazó por la espalda con sus manos alrededor de mi cuerpo, sus palmas en mi obligo. Me sentí tan en casa que la sensación me mareó durante unos segundos. Cerré los ojos y anhelé con todo mi ser retomar el sueño donde lo había dejado, con mi tesoro sostenido entre mis brazos.
Las manos agrietadas. Cada paso un reproche, cada caricia una astilla. Cada mirada una cerilla a punto de prenderse en despedida. Los ojos tan cansados incapaces de descifrar. Palabras huecas, mentira sobre mentira. ¿Quién eres tú? ¿Quién soy yo contigo?

De vuelta.

Es tanto el vértigo por tu ausencia que siento miedo. Miedo del mí sin ti. Miedo del despertar, de las inseguridades, del no saber cómo actuar. Hay momentos en la vida en los que piensas que estás en el lugar adecuado en el momento perfecto y de pronto todo encaja, sin hacer ruido. Y no necesitarías más, no aspiras a una vida diferente. Abres los ojos y todo se desvanece y entonces vienen a tu mente tantas imágenes que son difíciles de ordenar. Viajar, conducir por la costa, descubrir nuevos países, aprender de la gente, reír, ver las estrellas en el lado opuesto al sitio en el que te encuentras. Cantar a pleno pulmón bajo el agua, fotografiar el paraíso para no permitirte perder el más mísero de los detalles. Correr, pasear, remar a contracorriente. Qué hay más allá. Vivir con lo imprescindible, con billetes que no brillen al sol en tono morado ni verde. Cada mañana un café en un lugar, con compañía. Alguien que sólo necesite tus ojos para respirar. Olvidarte del resto de la civilización, dormir en hamacas tejidas de amor. Conocerte y enamorarme de tu ilusión. Volar sin necesidad de identificación. Sin facturar, sin peso, sin incredulidad. Conquistando territorios, de bandera pañuelos de mercadillo. Nuestras risas sonando sin timidez y tú regalándome tu olor a hogar donde quiera que estemos. Tengo ganas de saber cómo es tu rostro y el mío al escucharte divagar. Tengo ganas de escapar, de ser salvaje, de agotar el presente sin esperar nada más. 

martes, 29 de abril de 2014

Edición recuerda.

Me falta el aire. No consigo recordar el sonido de tu voz. No recuerdo el color de tus mirada. Tu risa. El murmuro de tus palabras cuando creías que nadie te escuchaba. Me falta el aire. Todo está oscuro. Mis manos buscan la estabilidad. No sabría describir con exactitud tu personalidad. No te conozco. Me falta el aire. Mi pulso se dispara, se me llenan los ojos de lágrimas. ¿Dónde está mi vida? Vuelve, no me dejes, no te vayas. Por favor. Cuéntame cómo era yo, qué solíamos hacer. Si me gustan las fresas, cuáles son mis miedos, qué se me da bien hacer. Me estoy ahogando en mi propia rabia. Cuéntame si yo te amaba. ¿Lo hacía? No me dejes, por favor. ¿Por qué no recuerdo nada? ¿Nos conocemos? Me suena tu cara. ¿Nos hemos visto antes? Tal vez en otra vida, tal vez en otra galaxia. 

Edición Recuerda es el nuevo proyecto de la Fundación Reina Sofía para apoyar la investigación en Alzheimer mediante una reedición de productos que hace tiempo nos acompañaron y ahora podemos volver a disfrutar. 

Con la compra de estos artículos puedes colaborar. Aporta tu granito de arena, entra en www.edicionrecuerda.com
Nos encanta recordar. Luchemos juntos para que todos podamos hacerlo. 

Cenizas del pasado.

Tú te vas, yo me quedo. Por más que lo intento no consigo volar. Se dilatan las estaciones y el invierno es tan eterno que se afianza en el tiempo. Me gustaría borrar nuestra despedida, la mitad de nuestra historia, tu vida de mi vida. Te dejaste la guitarra, tus manuscritos y la cazadora que tanto me gustaba. Siento vértigo. No quiero perder mi humanidad y dejarme marchitar. Me has roto los esquemas, me has astillado el corazón con tus poemas. Decido que antes de tocar fondo una última bocanada de aire fresco es la oportunidad que merezco. Nos encontramos con los años, algo improvisado y con algo de misterio. Tú caminas solo con un aura de tristeza envolviendo tu camisa de cuadros color marengo, tu pelo revuelto, tus zapatos relucientes iluminando tu violento contoneo. Peligroso y tan abandonado que siento pena por ti. Yo camino con unos brazos alrededor de mi cuerpo, con nuestros pasos alterados por mi constante revoloteo. Nunca es suficiente porque siempre hay algo más. Pretéritos imperfectos avocados al destierro. Guía tus pasos lejos, evitemos el malestar. Intenta fingir que no me conoces porque esa fue nuestra única verdad. 

La bemol.

No recuerdas mi nombre pero yo sé quién eres. Te confunde mi cara y me hablas sin saber quién soy yo. Paso mis dedos por las arrugas de tu rostro y cada surco es una batalla. Tu sonrisa ilumina la estancia y te marchas. Siempre te marchas. Pisas la Luna, viajas por prados, visitas otras galaxias. Tus ojos son las ventanas de tus andanzas. Y me cantas. La tristeza que siento la compensa tu recuerdo amarrado bien fuerte a un cajón de madera en mi mente. Te escribo, te evoco, te siento, te perdono. La vida es tan injusta que me frustro en el intento. Te pienso en silencio. Y te quiero, como no se puede explicar, como no se puede expresar en voz alta, te quiero, te quiero. 

...

Respiramos, nos ahogamos, nos sentimos avocados al fracaso venidero, maldecimos y creemos que el mañana será mejor. Tocamos fondo, nos damos impulso, salimos a la superficie, nos secamos al sol, nos creamos nuestra protección. Con los huesos rotos, con la piel helada, con las manos agrietadas. Componemos, nos caemos y volvemos a empezar. Nos engañamos, no queremos claudicar. Recomponemos los fragmentos, unimos los vértices, nos balanceamos en nuestra pequeña espiral. Revivimos.

¿Alguna vez has sentido que no acabas de encontrar tu lugar? Te preguntas si hay algo más allá o si eso es todo. Aspiras a vivir una vida que jamás te pertenecerá, te obsesionas con el futuro y dejas de disfrutar. No nos damos cuenta de que el ahora, el ya, el momento es lo que se está consumiendo como un pequeños fósforo en nuestros dedos. Nuestras yemas, nuestros cuerpos, comenzando a abrasar. El lugar de cada cual está donde quiera establecer su hogar. Puedes viajar alrededor del mundo y dejar tus huellas en cada frontera, en cada carretera. Puedes vivir cien años en el mismo lugar, con las mismas caras, las mismas mañanas, el mismo viento, el mismo olor, la misma sensación. Puedes llevar tu hogar contigo. Donde tú estés yo tengo el Norte y no hay nada como tu amor como medio de transporte. No tengas miedo, encaríñate diez veces con la misma piedra, sólo tú eres capaz de decidir cuando las cosas se tienen que terminar. Somos dueños de nuestras decisiones y errantes destinatarios de nuestros actos. Porque todo lo que sale de ti, para bien o para mal, llega el día en el que regresa.

domingo, 27 de abril de 2014

Besos de película.

La magia del cine. La emoción contenida en una pantalla. La ficción hecha realidad por algunos segundos. El amor. El amor que mueve montañas. El amor que todo lo cambia. Los besos. Hay tantas clases de besos en el mundo y tantas formas de besar y de recibir un beso...

Hay besos de cuento. Historias donde el príncipe y la princesa son felices y comen perdices, donde la fantasía se apodera de las almas. Este es el cuento de Aladdín y Jasmine y de su lámpara maravillosa y de su mono Abú y de las aventuras que suceden en la ciudad de Agrabah. Este es mi cuento preferido sin lugar a dudas. Y es que, ¿quién no ha soñado nunca con que le muestren un mundo ideal montados en una alfombra voladora? Bueno, igual dicho así no pero vamos, la esencia es la misma. 





Hay besos que se dan sin saber la verdadera identidad. Flechazos que suceden por arte del azar. Hay besos que llevan el sabor de la inocencia y el desconocimiento. ¿Qué se siente al besar a la muerte? No podrían haber elegido mejor actor, Brad Pitt, encarnando el papel de Joe en Conoces a Joe Black, jugando con la posibilidad de no ser quien realmente es, de empezar de nuevo, de sentir por un instante la sensación contraria a la que brinda su profesión. Interesante.



Besos de bandidos. Besos de tipos malos, besos de granujas, de rompecorazones, de eternos villanos. Después del beso no sabes si quieres gritar o volverle a besar.

Hay besos originales, besos que se dan más allá de la vergüenza, besos en la garganta, besos en la nuca, besos en la clavícula, besos con sabor a mantequilla. Amélie, cuánto te debo. Son tiempos difíciles para los soñadores.

'Elle va changer ta vie...'

Hay besos tan casuales y románticos que unen los extremos, que atraen a los polos opuestos :) 




Hay besos furtivos, besos que se intentan retener, besos que saben a gloria que no entienden de amistad ni de promesas. Son besos que te elevan, besos que te hacen olvidar por un momento a quien le debes lealtad. Son besos irracionales pero tan reales...



Hay besos que se fotografían, besos que pasan a formar parte de la historia, besos que esconden enigmas, besos de despedida.


Los hay que no se dan por lo que darlos significaría. Besos que se hacen esperar, besos que ser retuercen perezosos una mañana de domingo en la cama.

Hay besos que dan nombre a un cuadro y ese cuadro es tan profundo que duele sólo de mirarlo. 

Hay besos entre bestias y bellas. Hay besos que rompen una racha de pesadilla. Besos que devuelven la vida. Bestias que son una delicia. Bellas que te encandilan.


Hay besos tan tristes que pierdes la esperanza. Hay besos que no se dan entre cuerpos sino entre almas.


Bésame, ¿capaz o incapaz?
'Te digo que Romeo y Julieta no eran de este planeta'. Jarabe de palos para ti. Esta historia mueve los engranajes del romanticismo, cambia el curso de las palabras, eleva la esencia de la prosa, transmite el elixir de la lírica, enloquece el sentimiento, frustra a la rabia. Romeo y Julieta eres tú, soy yo, somos nosotros.


Besos que cierran etapas, besos que curan heridas, besos que llenan vacíos. Besos que se dan la mano con la familiaridad, con la razón, con el amor.




Hay besos tan deliciosos que dan envidia sólo de imaginarlos.

Besos ciegos.

Besos que no se pueden frenar pero contra los que tratamos de luchar. Duelen, dan vértigo, besos a lo desconocido, besos a lo que no está escrito, besos tan difíciles de dar pero tan sentidos...

Hay besos que no se pueden explicar, simplemente se guardan en la retina para poderlos disfrutar tantas veces como la vida nos permita. 
Los besos, ese magnetismo, esa mezcla entre pasión y corazón. Existen tantos besos como labios que aún están por cruzar. Qué eternidad el mundo de los besos. Eternamente suyos, eternamente nuestros, eternamente míos.