Querido Dan, apareces de la nada revolucionando mis esquemas de pies a cabeza, me desatas. Me observas con tus ojos oceánicos variando a musgo con la luz de los domingos. Tus pupilas dilatadas tras tus largas pestañas. Cubres tus labios con bufandas. Me envuelves en besos. Me enamoran tus andares de chico malo con tus botas militares. Los cordones rara vez anudados, el pelo rara vez peinado. Tus mechones alborotados que no sucumben a tu autoridad. Me recuerdan a mí cuando caemos al suelo rodando. Tú siempre pones el brazo para que yo no me haga daño. Luego te curo, te arropo, te junto a mi pecho para que oigas mi corazón latir desbocado. Llegaste tarde para repararlo.
Siento que esta historia no tenga un final feliz, no soporto ver tus ojos a punto de llorar, me maldigo por hacerte sufrir. Llegas tarde. Todavía no ha nevado y este sol no me calienta los huesos, no seca mi melancolía. Siento mis manos más torpes y débiles cada día. Tengo que marcharme, sin equipaje.
Querido Dan, el tiempo a tu lado lo siento efímero como el vestido que llevaba puesto el día que nos conocimos. Me engatusó tu voz, tu acento, la riqueza de tu alma. Tu pasado, el modo en el que mojabas cada una de tus palabras y la manera en la que bailaba tu barba. Querido Dan, aún recuerdo el olor de la calle mojada y tú hablando de la nada; del tiempo, quejándote de la espera y poniendo verde a los músicos que no hacen gira en carretera al final de temporada. Movías las manos nervioso, mirarte era un espectáculo digno de un buen cartel. Todavía siento fuerte el recuerdo de la primera ve que te vi subido a un escenario. Mi pequeño pez de pecera de agua clara. Tengo que dejarte. Me aterra tu expresión cuando sepas el desenlace. ¿Por qué tardaste tanto en venir a buscarme? Jamás voy a ser capaz de perdonarte.
Tal vez en otra galaxia, en otro universo volvamos a ser nuestros. Hasta entonces, mi amor, cada vez que silbes, cantes o tararees la canción que me confeccionaste como un traje hecho a medida hasta la última puntada, estaré contigo porque no hay manera de escribir nuestro final.
Te amaré por siempre, mi querido Dan.
Tu Lauren.
No hay comentarios:
Publicar un comentario