domingo, 10 de noviembre de 2013

La vida al revés.

¿Y si cruzarte con un gato negro hubiera significado buena suerte desde el inicio de los tiempos? ¿Y si en todos los países se condujera por la izquierda? ¿Y si Adán no hubiera sido un hombre y hubiera sido Eristenea? ¿Y si llamáramos día a la noche y noche al día? ¿Y si...? ¿Cuántas cosas hubieran cambiado? ¿A quién se señalaría con el dedo? ¿Qué sería lo normal y qué la rareza? En toda tradición reside la injusticia y la discriminación. En toda creencia no caben segundas interpretaciones. Lo radical no define, tacha, discrimina. Ya lo dice la canción: "Asumir que soy tu presa y emigrar a otro plante donde no marque mi puerta, donde no tengamos dueño, donde el alma de la gente no se apague con el tiempo y no exista moraleja al final de cada cuento y haya cosas importantes por encima del dinero. Donde yo no sea raro sólo porque soy distinto a ti"

Sé un gato negro. Sé feliz del modo que quieras y rompe los esquemas.

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