domingo, 10 de noviembre de 2013

Non licet in bello bis errare.

-No vamos a rendirnos, ¿me oyes? No van a poder con nosotros. Levántate y empuña tu arma. Pelea como un hombre.
-No puedo, no lo entiendes. Ya no. 
-¿Estás herido? ¿Te ha alcanzado alguna bala?
-No. No lo entiendes, no puedo levantarme, no tengo fuerza. 
-Levántese solado, no hablo como tu hermano sino como tu superior. Es una orden. 
-Lo siento, no puedo. No tengo nada por lo que luchar.
-Tu país te necesita, ¿no es suficiente? Nuestros hijos, nuestros nietos, toda la humanidad recordará nuestra hazaña. Sabrán que fuimos héroes, salvajes que lucharon y defendieron su honor y el de los suyos.
-La han matado, Evan, la han matado ante mis ojos.
-Era una traidora que merecía su muerte.
-No te atrevas a pronunciar esas palabras en mi presencia, miserable. 
-Me avergüenzas, hermano. Tu honor refugiado bajo unas vulgares enaguas calientes. Esta es la realidad, este es nuestro presente. Levántate y lucha hasta el final, hasta que tu vida se extinga y exhales el último aliento.
-La han acribillado a tiros sin mediar palabra. Sus ojos, Evan, eran puro terror. Su expresión era agónica. Y ha caído. Ha caído como un ángel. Su cuerpo ha tocado el suelo con un sonido ahogado y el polvo que se ha levantado la ha envuelto llenándola de paz. He gritado su nombre hasta que los pulmones me han dolido pero no me ha oído. No ha escuchado mi voz. Lo último que ha sonado en su cabeza ha sido el ruido del casquillo cayendo sobre la seca tierra. Mi vida ahora no merece la pena, nada supera mi miedo. Ahora voy a ir al frente pero no por tus órdenes ni por mi país sino para dejar que las balas atraviesen mi magullado cuerpo, voy a dejarme matar. Sólo de esa forma podremos estar juntos. Nada es tan real como eso. NO te equivoques, hermano, mis hijos recordarán cómo su padre amó a su madre, cómo fue a su encuentro desesperado porque sin ella nada cobraba sentido. Cuéntales la historia, diles que le quiero, diles que me perdones por dejarles pero promételes que les cuidaremos desde arriba y que en las noches de invierno les cubriremos con un manto de estrellas. No dejes que nada malo les pase, confío en ti, hermano.
-¡NO!¡Vuelve! ¿Dónde vas, Will? ¡NO! ¡Vuelve, hermano!¡No me dejes!

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