domingo, 10 de noviembre de 2013

Hogar.

Hay lugares de protección, esos lugares donde sabes que nada puede salir mal. No tienen porqué ser físicos. Un olor, una conversación tras una copa de vino, una canción. Sientes la conexión, algo sucede. La calma te invade y te olvidas de respirar, de pensar. Es un estado mental. Me gusta que seas mi hogar y sentirme en casa cuando estoy contigo. Me gusta no saber qué va a pasar pero estar dispuesta a descubrirlo contigo.

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