lunes, 26 de junio de 2017

Gracias a esos ojos que me protegen en la oscuridad, que me desvelan en la madrugada hablando de todo y de nada, que me desnudan, que me abrasan, que me perturban, que me embriagan. Gracias por ser los ojos que me quieren con mis cicatrices, que no miran mis imperfecciones. Gracias por ser los ojos que creen en mí, que brillan al oír mis historias. Que no me juzgan, que me dejan mi aire pero después me abrazan fuerte y me hacen sentir que estoy en el sitio que debería. Gracias por ser los ojos que me critican cuando lo merezco y alaban mis virtudes sin excesos. Por quererme incluso en los días impares. Porque me miran y me ven de verdad. Profundo e intenso. Gracias por tus ojos sobre los míos, retadores, perspicaces y tan familiares que sonrío sólo de imaginarte.

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