No recuerdas mi nombre pero yo sé quién eres. Te confunde mi cara y me hablas sin saber quién soy yo. Paso mis dedos por las arrugas de tu rostro y cada surco es una batalla. Tu sonrisa ilumina la estancia y te marchas. Siempre te marchas. Pisas la Luna, viajas por prados, visitas otras galaxias. Tus ojos son las ventanas de tus andanzas. Y me cantas. La tristeza que siento la compensa tu recuerdo amarrado bien fuerte a un cajón de madera en mi mente. Te escribo, te evoco, te siento, te perdono. La vida es tan injusta que me frustro en el intento. Te pienso en silencio. Y te quiero, como no se puede explicar, como no se puede expresar en voz alta, te quiero, te quiero.
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