Y cuanto más dolía su ausencia más sentía cicatrizar la herida. Lenta y dolorosamente. Cada palabra resonando en mi cabeza a la que querer volver. Cada instante queriendo cambiar el pasado y sin ver un futuro al que aferrarme. Todo el vértigo en mi estómago no puede traer nada bueno. Todas las mariposas a la vez son demasiado. Tanto miedo al fracaso cuando no hay posibilidad de fallo, cuando es un plan calculado. Sé fuerte, sé valiente, sé libre. Casi era como un mantra. Y tan difícil de cumplir como de imaginar hacerse realidad. No enciendas la hoguera, no avives mi fuego. Déjame disfrutar del silencio. No digas nada, siento tu decepción. Es tan profunda que no toco pie. Tal vez si dejo de nadar se apaga el tormento. Tal vez si…
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