Tienes el antídoto para todos mis problemas pero aún así eres tú quien más me envenena. Tus silencios, tus ausencias, tus idas, tus vueltas. Te odio, te extraño, te pienso, te añoro. Te perdono. Y después te vuelvo a detestar. Pero no te consigo olvidar. Porque anidas sobre mi piel desnuda, sobre mis cicatrices, sobre mis heridas. Me ahogas y me das el aire para respirar. Me castigas pero siempre me vuelves a buscar. Quiero que te vayas tan lejos que no sienta tu olor adentrándose hasta mis costillas. Quiero que no seas lo último que busquen mis brazos en las noches, quiero que no haya más despedidas. Quiero no quererte aunque quiera quererte siempre. Eternamente. Porque siempre has sido tú. Hasta que yo deje de ser yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario