Las rosas acaban marchitándose, dicen que ese es su final. Se agota su existencia y dejar de lucir hermosas para parte de la humanidad. Para mí jamás pierden su encanto. Una rosa seca es todavía más preciosa si cabe. Nos enseñan su dolor y quedan suspendidas en el tiempo para que nunca olvidemos lo que han sufrido. La han arrancado de su tierra, de su origen y se han atrevido a ultrajar su espíritu.
Les oí decir que pinchaban, que no querían hacerse daño. Me levantaban triunfantes y me observaban a la luz del sol. Me olían, sonreían. Rozaban con sus yemas mi cuerpo. Iban y venían mientras yo sufría. Su aliento orgulloso me envolvía. Y yo callada, sumisa, condenada a vivir en la melancolía. No me pude despedir, no me dejaron agradecer las mañanas de rocío, las sombras en el retiro, las compañías de mis queridos huéspedes a tiempo completo. A ellos les insultaron. Hablaron de purga. Quise llorar de amargura pero mi vida ya no me pertenecía. Era su fiel marioneta. Si aún podéis oírme, si alguna vez os llegan mis palabras, sabed que os quiero. Sabed que os echo de menos. Seguid viviendo.
Guardo mis rosas entre libros ofreciéndoles una segunda oportunidad, les guío en un nuevo camino. Las sumerjo entre historias, amores verdaderos y otros no correspondidos. Las encierro entre mis mundos pero sé que son infinitos y bellos. Las protejo, las anhelo, las eternizo, las llevo al cielo.
Hay rosas de la paz, otras que son la viva imagen de la culpabilidad, rosas de esperanza, rosas de compromiso, rosas de felicidad, rosas de lo nuestro nunca tuvo que haber ocurrido. Hay rosas de todo tipo y tipos que regalan rosas. Hay princesas de cuentos de hadas que se escapan del torreón para ir en busca del ramo perfecto para declararse a ese príncipe azul que parece no enterarse de lo que va el cuento. Hay una rosa para cada persona y personas que se llaman Rosa. Hay rosas rojas, blancas, rosas, negras. Las hay de tantos colores como personas de color. Nadie las insulta ni las juzga ni maldice su existencia. Hay rosas que cubrieron el hueco de balas alojándose en armas, hay rosas que se convirtieron en heroínas. Las hay que fusilaron y persiguieron hasta arrebatar su sonrisa. Hay rosas tan rojas que sangran sólo de mirarlas.
Y yo me pregunto, ¿dónde está la rosa más bonita de mi jardín? Cada nueve de Diciembre, cada tres de Marzo cada día de cada año llevo tu aroma conmigo. En mi mente bajo llave, guardado para que nadie pueda quitármelo. Cada segundo de cada hora.
Arvo Pärt: Portait de Angele Dubeau & La Pieta. La inspiración llega de donde menos te la esperas.
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